Mientras que hace un año un megavatio hora (MWh) de electricidad costaba unos 60 euros en la bolsa de energía EEX, ahora los precios fluctúan entre 480 euros pico y 211 euros por MWh de media. El precio de la gasolina también se ha multiplicado en pocos meses, tal y como indica Handelsblatt.
Combinando su propio sistema solar con un sistema de almacenamiento, los propietarios pueden producir parte de la energía que consumen de forma mucho más económica. La inversión es de, al menos, 12 000 euros, con un periodo de amortización de siete a diez años que disminuye si el consumidor se calienta con electricidad y conduce un coche eléctrico. En consecuencia, la industria del almacenamiento también está experimentando un enorme crecimiento.
No todos los consumidores buscan una autosuficiencia total, en la que el hogar no esté conectada a la red eléctrica ni a la red de gas. Algunos apuestan simplemente por aumentar, en cierta medida, esta independencia. Los motivos son varios: evitar la evolución de los precios, proteger el clima y también para deshacerse del sentimiento de inseguridad sobre la seguridad del suministro de petróleo y gas. De hecho, el consumidor alemán tiene muy en mente la necesidad de independizarse del gas natural del este.
El proveedor de energía de Baden-Württemberg, EnBW ha informado de que el número de solicitudes de conexión de sistemas fotovoltaicos ha aumentado en un 80 % desde principios de año, y solo en los tres primeros meses de 2022, se vendió un 30 % más de bombas de calor que el año anterior, según la Asociación Alemana de Bombas de Calor (BWP). Algunas empresas incluso lamentan no poder seguir el ritmo de la demanda. El número de subvenciones solicitadas sugiere que el crecimiento seguirá aumentando de forma significativa. Otras empresas fotovoltaicas como SMA Solar, Meyer Burger y Solarwatt también han anunciado que han duplicado sus capacidades de producción.
Expansión de las energías renovables
La expansión de las energías renovables también es relevante para los objetivos de protección del clima: una expansión rápida de la energía fotovoltaica y eólica es un requisito indispensable para alcanzar los objetivos climáticos del Gobierno Federal. En particular, la coalición semáforo pone grandes esperanzas en la energía fotovoltaica. Según una decisión del Consejo de ministros de esta primavera, la capacidad fotovoltaica actualmente instalada, de unos 59 gigavatios (GW), debe aumentar a 215 GW en 2030. Cumplir con este objetivo es solamente posible si prácticamente todas las azoteas se convierten en un emplazamiento para una planta de energía solar.
El ministro Federal de Finanzas, Christian Lindner (FDP) habla de energía de la libertad para referirse a las renovables. En el acuerdo de coalición, los partidos prometieron eliminar todos los obstáculos que actualmente impiden la expansión de la energía fotovoltaica. El hecho de que pasen meses antes de que el operador de la red local dé luz verde a la puesta en marcha de una planta fotovoltaica ya no debería ocurrir en el futuro. El Ministerio Federal de Economía, liderado por Robert Habeck (Verdes), está trabajando en la creación de nuevas condiciones para fomentar la renovación de edificios energéticamente eficientes, así a mediados del mes de mayo de 2022, Habeck ha presentado un Plan de Trabajo de Eficiencia Energética. También se ha anunciado un Programa de desarrollo de bombas de calor. Por otro lado, se está trabajando en hacer más atractivas las tarifas de compensación por la inyección de electricidad solar en la red pública.
Según muchos expertos, el cambio de las calderas de gas y petróleo a las bombas de calor (sistemas de calefacción eléctricos) tiene un gran potencial para la protección del clima, así como para reducir la dependencia del suministro energético ruso. Pero el auge de las tecnologías verdes choca con dos grandes problemas: el caos en las cadenas de suministro y la escasez de trabajadores cualificados.
Las últimas cifras del Instituto de la Economía Alemana (IW) son alarmantes: en 2030 desaparecerán en Alemania un total de cinco millones de trabajadores, simplemente porque se jubilarán más personas de las que se incorporarán al mercado laboral. Esto significa que habrá una escasez de cientos de miles de trabajadores para la transición energética: según un estudio encargado por los verdes, en 2030 habrá una escasez de 439 000 trabajadores, y cinco años después casi 800 000.
El Gobierno federal está tratando de contrarrestarlo. El ‘Programa de Desarrollo de la Bomba de Calor’, pretende incentivar a las empresas artesanales y a las oficinas de planificación para que participen en la formación continua en planificación e instalación de bombas de calor. Dentro del ‘Plan de Trabajo de Eficiencia Energética’, también se contempla un incentivo para que los oficios especializados dirijan sus limitados recursos a la renovación de los sistemas de calefacción y la instalación de bombas de calor. El objetivo es aumentar el número de bombas de calor recién instaladas a más de 500 000 unidades al año para 2024.
El segundo gran problema radica en la escasez de materiales dado que según la Asociación Alemana de Bombas de Calor, los cuellos de botella en el suministro, especialmente de los componentes de la tecnología de control (placas de circuitos), están afectando gravemente a la industria de las bombas de calor. Los clientes siguen quejándose del retraso en el suministro, así como la burocracia que hay que llevar a cabo para acceder a todos los permisos.
Según la Asociación Alemana de la Industria Solar, más de 1000 sistemas totalmente instalados en Alemania carecen actualmente de certificación. En algunos casos, los propietarios han estado esperando durante meses con un sistema terminado en el tejado para obtener el permiso de generación de electricidad.
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