El 1 de enero de 2021 se producirá en Europa uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años: el denominado Brexit, que se plasma en el abandono de la Unión Europea por parte del Reino Unido.
A partir de ese momento, los británicos, aunque cueste creerlo, pertenecerán, para la UE, a un tercer país desde el punto de vista comercial. Habrá formalidades aduaneras con o sin acuerdo de libre comercio, también medidas transitorias, liquidaciones del IVA con mayor complejidad, y a medio y largo plazo las regulaciones tenderán a divergir.
Aproximándose ya el final del período transitorio, las negociaciones están en marcha, no sin importantes escollos. Al pasar a regirse las relaciones por un acuerdo de libre comercio, nuestras mercancías, con respecto al Reino Unido, verán limitado el principio general de libre circulación existente en la UE.
Para el acceso al mercado británico deberá producirse una liberalización progresiva de aranceles y cuotas. El Reino Unido propone reducir a cero estas restricciones.
Al estar el país fuera del territorio comunitario, se originará una ausencia de armonización de la normativa sobre productos con la de la UE, así como una ausencia de los mecanismos de reconocimiento mutuo, que solo se aplicarán si las partes manifiestan su voluntad de llegar a un acuerdo.
La Oficina Económica y Comercial española en Londres señala como sectores específicos de oportunidad tras el Brexit: las frutas y verduras ecológicas, las vitaminas y suplementos, los productos congelados, los productos alternativos a la carne, los productos eco-friendly y las alternativas a los procesados. Esta especificidad sectorial responde a la creciente preocupación por la salud (sobre todo a partir del estallido de la pandemia del COVID-19) y a los nuevos hábitos de consumo, muy centrados en las compras on-line.
Con o sin acuerdo, las relaciones comerciales entre la UE y el Reino Unido continuarán. En el ámbito de la moda, se impone claramente el comercio digital, ético y que implique el llamado experiential retail: acercarse al consumidor a través de experiencias.
El sector del hábitat británico se inclina hacia los muebles modulares, fabricados con materiales de fácil limpieza, así como la utilización de los canales digitales para acercarse a los prescriptores.
El futuro de estos sectores en la economía británica viene marcado por la reorganización de las cadenas de valor, con el objetivo de hacerlas más cortas y cercanas; también por la digitalización, en la que aparecen oportunidades para las empresas españolas en terrenos como la infraestructura digital, las plataformas y contenidos educativos o la industria audiovisual y los videojuegos; y finalmente por la movilidad en el transporte y la inteligencia artificial.
El acuerdo entre la UE y el Reino Unido contemplará una liberalización pero con restricciones. Será posible la apertura de establecimientos, pero no la instalación de una red directa de sucursales de servicios financieros.
Habrá también restricciones a la prestación de servicios transfronterizos y a la circulación de empleados, y exclusiones de acceso al mercado para determinados sectores.
A partir de enero de 2021, en virtud de la European Union (Withdrawal Act) 2018, será de aplicación en territorio británico su normativa en materia de contratación pública.
Por otra parte, el pasado mes de octubre, el Reino Unido fue aceptado como miembro de pleno derecho en el Acuerdo de Compras Públicas de la OMC, que, en algunos aspectos, es más flexible que las directivas comunitarias.
Texto y entrevista: MANUEL JAVIER ARCE / Edición vídeo: JAVIER FERNÁNDEZ
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