Suecia ha alcanzado en 2021 la primera posición en el Cuadro de Indicadores de la Innovación Europea (EIS, por sus siglas en inglés) y el segundo puesto en el Índice de Innovación Global (GII). Ambos índices analizan una serie de indicadores que evalúan la capacidad innovadora de los países proporcionando información relevante a gobiernos, empresas y otros agentes implicados en la toma de decisiones.
Por un lado, Suecia se sitúa como el país más innovador de la Unión Europea según el GII 2021, por tercer año consecutivo, tal y como ha informado el portal la World Intellectual Property Organization. A nivel mundial, el país escandinavo obtiene la segunda posición, solo por detrás de Suiza, y supera a grandes economías como Estados Unidos, Reino Unido o Corea del Sur. El GII compara 132 economías a través de 32 indicadores distintos y la última edición se centra en el análisis del impacto que ha tenido la crisis provocada de la covid-19 en el sector. El estudio concluye que, a pesar de los esfuerzos económicos precisados a consecuencia de la pandemia, las inversiones en innovación (gastos en I+D, propiedad intelectual, inversiones de capital riesgo) han seguido aumentando en 2021 en la mayoría de las economías estudiadas.
Por otro lado, y en la misma línea, Suecia ha logrado en 2021 la primera posición entre los países pertenecientes a la Unión Europea en el Cuadro de Indicadores de la Innovación Europea (EIS, indicador equivalente al GII elaborado por la Comisión Europea). El índice proporciona un análisis comparativo del rendimiento innovador de los países de la UE y otros países europeos.
Además, este año, incluye nuevos indicadores sobre digitalización y sostenibilidad ambiental, en consonancia con las prioridades políticas de la UE. Suecia sigue siendo, por undécimo año consecutivo, líder en innovación de la UE, seguida de Finlandia, Dinamarca y Bélgica, todos ellos con un rendimiento muy superior a la media europea.
La buena posición obtenida por Suecia este año en ambos índices pone de manifiesto la solidez del sistema de innovación sueco, así como la capacidad del país para mantener sus altos estándares innovadores a pesar de la crisis provocada por la covid-19.
Según los datos publicados por Statistics Sweden, el gasto en investigación y desarrollo (I + D) representó en 2020 un 3,50 % del PIB sueco, ascendiendo a 174 700 millones de coronas suecas (17 200 millones de euros aproximadamente), lo que supuso un aumento de 1300 millones de coronas suecas con respecto a 2019. En los próximos años, se espera que el Gobierno siga priorizando los campos referidos a la innovación con el objetivo de hacer frente a los principales retos sociales, tanto a corto como a largo plazo, especialmente en lo relativo a la transición ecológica, la digitalización en las empresas y el bienestar de la población sueca.
El ecosistema de empresas emergentes de Estocolmo se consolida como referente europeo